Artista y maestro: Aranguren

Publicado el Monday, August 13, 2018

Enfundado en unos zapatazos bostoneanos perfectamente charolados y un suéter verde cruzado en “V”, su pelo cano y un bigote digno del grosor de los cristales de unos lentes que de tan gruesos se miraban verdes, un caminado peculiar que anunciaba una gran pasión por la plástica dentro del llamado expresionismo abstracto, hechos que en suma nos hablan de un reconcentrado pintor, dibujante y grabador.
El Maestro Aranguren fue formado en base al academicismo del siglo pasado, no se podría entender su personalidad sin imaginarlo con su lista de asistencia semi enrollada bajo el brazo la cual solía extender acompañado de una mueca de quien simula ser certero al acreditar un punto a todo aquel que participará en su clase.

Sus exámenes a diferencia del resto de los educandos no estaban impresos por medio de un mimeógrafo y consistían en el dictado de preguntas a viva voz”rematadas” generalmente con la palabra: “i-lus-trar “.

El Maestro Aranguren era un artista refugiado en la docencia lo cual muy seguramente le permitió ser su propio mecenas para seguir creando, al paso del tiempo termino dando cátedra de lo que es ser “Maestro”; prueba de ello  es el peregrinar de alumnos hasta el cuarto piso del centro de diseño para consultarle algún tema ó simplemente disfrutar de su charla afable y dispuesta. Aranguren le había  expropiado a los Tecos todo un taller para convertirlo en su propia “fortaleza de la soledad ” desde donde operaba una vetusta prensa de grabado.

No puedo dejar de mencionar el hecho de haber tenido la fortuna de ser un estudiante universitario a finales de los ochentas ya que en  esa época  la figura de un “maestro” resultaba ser una fuente de mucho mayor jerarquía ya que sus conocimientos como en el caso de Aranguren estaban circunscritos a su obra, andanzas por Europa y  el asiduo catecismo sobre el quehacer artístico que siempre le profeso a todo aquel que estuviera dispuesto a escucharle.

Cabe destacar que siempre nos mostró que todo individuo arropado por un constante interés por el conocimiento obtendría un sólido bagaje cultural y por añadidura una mayor facilidad para invocar musas…”

Su visión sobre el arte descansaba en lo que el solía citar como “disciplinas proyectuales” las cuales hacen referencia a la práctica, compromiso y profundidad en el quehacer artístico  que toda persona deberá alcanzar para lograr proyectar su propia individualidad a través de su obra.

No exageraría al decir que siempre alentó y motivó a todo aquel que le expresará el deseo por adentrarse en el arte, en ese sentido el ser “Nono” es en gran medida gracias a su aliento y buen decir sobre el compromiso que requiere el pintar y despojarse de todos los paradigmas que como personas muchas veces permitimos que nos gobiernen; así mismo nos enseño que a base de trabajo y honestidad tendremos el más sólido argumento para pararnos frente a un lienzo.


Para cerrar esta conversación quisiera presumir una anécdota sobre uno de los primeros exámenes que nos realizo el cual versaba sobre “el color” desde las perspectivas de su refracción y  pigmentación, así como su relación con el circulo cromático; recuerdo haberme preparado tanto para ese examen que termine abusando de la cafeína la noche anterior y  llegada la hora del examen al día siguiente  me resulto imposible abordarlo por ello tan solo atine a contestar  la primer pregunta que cuestionaba ¿qué es el color?; resignado le entregue el examen, Aranguren me observo de pies a cabeza sorprendido por mi temprana rendición y tras leer mi única respuesta  me dedicó una mueca de complicidad que hasta estos días recuerdo.

Sobre aquella hoja de papel podía leerse:
“ El color no son sino los caprichos de la luz cautivos en la magia de nuestros ojos”

Descanse en Paz, Maestro Gustavo Aranguren Guillén.